Duros golpes a las condiciones de vida de la clase obrera al iniciar el 2022.

El año 2022 inició con una clara muestra de la tendencia general de lo que ocurrirá éste año: la profundización de la pauperización de las condiciones de vida de la clase obrera, y el blindaje del Estado contra las posibles manifestaciones de rebelión. Tan sólo la inflación acumulada del último año, de diciembre de 2020 a 2021 fue de 7.36%, mientras que la inflación acumulada de los tres años del gobierno de Obrador llega a 13.87%. Pero más allá de los datos arrojados por las dependencias oficiales, en la realidad la clase obrera ha padecido la elevación de hasta más del 50% del costo en muchos productos de la canasta básica, lo hace que el aumento al salario mínimo del 22% se convierta en algo insignificante.

 

Sumado a esto se tiene la precarización del  trabajo por la disminución de salarios con pretexto de la pandemia, la disminución de prestaciones y el aumento del trabajo informal. La tendencia sigue siendo esta: los empresarios seguirán enriqueciéndose a costa de los trabajadores; como lo demuestra la creciente ola de contagios de Covid-19 entre Enero y Febrero sin que se tomaran medidas para frenarla para no afectar las ganancias de los monopolios, que de hecho han buscado que se reduzcan a una semana los días que se dan de incapacidad. Mientras las condiciones de vida de los trabajadores continúan empeorando, los monopolios han aumentado en 200% su riqueza durante la pandemia, demostración de que el gobierno socialdemócrata de López Obrador implica la continuidad de la dictadura burguesa sobre la clase obrera asentada en la prioridad de garantizar el funcionamiento y las ganancias del capital.

Como parte de éste mismo escenario de precarización de la clase obrera se deben comprender los avances de la militarización como un blindaje ante las futuras protestas, que se desencadenarán por la cada vez más profunda pobreza y miseria. A la administración militar de las aduanas, puertos y megaproyectos (El Tren Maya y el Aeropuerto Felipe Ángeles) ahora se suma la próxima integración de la Guardia Nacional (GN) a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), con lo que se demuestra que el objetivo de su creación nada tenía que ver con un cuerpo de civiles “al servicio del pueblo” como arguyó López Obrador, sino que buscaba generar un nuevo cuerpo represivo de carácter militar que pudiera permanecer fuera de los cuarteles y actuar en “tareas de seguridad” con amparo legal. La GN ha demostrado su verdadero rostro reprimiendo a migrantes, los trabajadores de la construcción en la refinería Dos Bocas, a estudiantes normalistas en Chiapas y Guerrero, y a profesores y trabajadores precarios en Michoacán.

Junto a la militarización del país, continúan el paramilitarismo azotando a las comunidades del sur del país, particularmente en Chiapas, Guerrero y aquellas zonas donde se construye el Tren Maya. El asesinato de luchadores sociales y periodistas continúa en ascenso, superando incluso a los gobiernos anteriores de Peña Nieto y Calderón. No ha sido tocada la alianza e integración entre partidos políticos burgueses, jefes militares y monopolios con los cárteles de la droga, simplemente hay un proceso de  reacomodos en sus alianzas.

Pese al intento de López Obrador de “blanquear” a las fuerzas represivas, la realidad demuestra que siguen siendo un arma de dominio de los explotadores, a quienes además se blinda con otras reformas como la Ley de Comunicaciones y Transportes que criminaliza la protesta penalizando de forma más grave los bloqueos y cierres de calles, avenidas, carreteras, que son expresiones de lucha que se generalizaron durante el movimiento popular en el años pasados.

Esta es la realidad de la situación para la clase obrera de México, se gestan las condiciones para que emerja la tendencia a la insumisión, y pese a la actual desmovilización de los sectores y organizaciones que en otro tiempo respondían contra las políticas antiobreras y antipopulares, los trabajadores volverán a salir a las calles, pues no hay gestión burguesa, sea neoliberal o socialdemócrata, que pueda evitar los estallidos sociales, expresión de la lucha de clases, de la contradicción trabajo/capital.

Por esto el deber de los comunistas es avanzar en la vinculación con la clase obrera, en cada centro de trabajo, en cada barrio, en cada comunidad, en cada escuela, para poder participar de las luchas cotidianas de clase obrera y poder elevar a lucha política la lucha económica, lo que no podrá contener el sindicalismo colaboracionista ni el Estado burgués. Los trabajadores llegarán a la conclusión que los grandes problemas que les aquejan no tienen solución dentro del capitalismo, que la verdadera defensa de sus intereses como clase no se expresa con el actual gobierno, y por tanto, la pugna política al interior de MORENA y, entre ese partido y los otros de igual carácter burgués (PRI, PAN, PRD) sólo expresan diferencias secundarias en el tipo de gestión del capitalismo. Los trazos generales de la política, economía, vida sindical, la administración de salud y educación, ya han sido delineados con la firma del Tratado de libre comercio T-MEC y la continuidad de políticas económicas de choque conocidas como neoliberales.

Podemos afirmar que ha fracasado el gobierno de López Obrador, no solo porque no ha podido y no podrá resolver los graves problemas que padecen los trabajadores, lo cual es imposible dentro del capitalismo; también porqué falló en la tarea que le asignaron los monopolios: recomponer la dominación burguesa y lograr un escenario político de estabilidad y desactivación de las protestas. Esto está en camino de desvanecerse, pues aunque logró su cometido inicialmente, las consecuencias derivadas de la crisis económica se acentúan y el deseo de cambio que subyace en la clase obrera de México y que se expresó en dando el voto a MORENA en 2018, hoy sigue vivo, y buena parte de los que antes le entregaron el voto no confían más en el actual gobierno, por lo que incrementan las condiciones de un futuro estallido social.  El gobierno de MORENA es la reiteración del fracaso de todo intento de “humanizar” al capitalismo y subordinar a la clase obrera ante la burguesía, es el fracaso de las gestiones socialdemócratas, progresistas y keynesianas.

En este contexto es el momento de que emerjan los comunistas ante la clase obrera como la única propuesta política que puede terminar con la situación de pauperización que se extiende en el país. Debemos amplificar nuestra posición en la política nacional como la auténtica voz de oposición, difundir nuestro programa y decir que nada ha cambiado con Obrador, pero aclarar que no es sólo Obrador y MORENA, como antes no sólo fue  el PRI o PAN: es el capitalismo y hay que derrocarlo.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

El Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de México