Domingo, 26. Febrero 2017

International Communist Press entrevista al PCM

No hay imperialismo menos malo, todos significan explotación, rapiña, saqueo, guerra, muerte.

Entrevista especial con Pavel Blanco, Primer Secretario del Partido Comunista de México, para la internationalcommunist press (http://icp.sol.org.tr/node/287 )

ICP: En los últimos años, la violencia en México, así sea relacionada con los grupos narcotraficantes, o así sea parte de la clara actividad paramilitar contra las fuerzas, organizaciones y personas progresistas y sobre todo comunistas, estuvo aumentando de manera obvia. Su Partido, el PCM, también ha sufrido ataques de parte de estas fuerzas paramilitares; cuales son las causas objetivas de esta ola de violencia y cuales son y serán las consecuencias de esta situación en el marco de la lucha de clases desde la perspectiva de la clase obrera? Y también, cual es la relación de esta situación con el imperialismo estadounidense que nunca dejó de marcar su presencia en México?

Pavel Blanco: En primer lugar un saludo muy fraterno para éste medio informativo del Partido Comunista, de Turquía, con el que estamos hermanados y con el que compartimos trincheras comunes para el reagrupamiento revolucionario del movimiento comunista internacional. Aprovechamos para reiterar nuestra solidaridad frente a los acontecimientos políticos que convulsionan la lucha de clases allá.
En México puede demostrarse literalmente aquello que expresaba Marx del capitalismo chorreando lodo y sangre por todos sus poros. La ola de violencia que nos estremece, con más de 200,000 muertos en 10 años no es una falla del sistema, sino la consecuencia lógica del capitalismo que es barbarie, terror, incertidumbre, hambre, muerte. La llamada guerra del narcotráfico, en la que está directamente involucrado el Estado mexicano, es un proceso de reacomodo de mercados, rutas, socios, para el control de tal negocio, que además se blanquea rápidamente con las inversiones financieras, inmobiliarias y también productivas, y nos referimos no solo a la agroindustria, sino a ramas como la metalmecánica, la siderurgia, y al extractivismo. Es pues un proceso de ampliación de la acumulación, una nueva rama de la economía que tiene rápidamente reflejos en la política, con dineros que compran partidos, candidatos, o funcionarios ya electos, presidentes municipales, diputados, senadores, gobernadores, y que influyen fuertemente en la Presidencia de la República.
Y en esta dirección es necesario sembrar el terror, desmovilizar, inmovilizar, para evitar cualquier posibilidad de protesta y oposición al despojo de tierras y territorios, evitar la organización sindical o popular para impedir los procesos de sobreexplotación.

Es muy llamativo que se impulse un desplazamiento de población que diezma ciudades como Ciudad Juárez o deja desolados poblados y territorios, como en Tamaulipas, paradójicamente después de que los habitantes fueron expulsados y remataron sus viviendas y terrenos, en esas zonas fueron encontrados nuevos pozos petroleros o zonas mineras.
Las organizaciones populares sufren tal terrorismo de Estado, las expresiones clasistas de los trabajadores de la educación, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialista de México (a la que pertenecen los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa) y por supuesto el PCM, ya que cinco camaradas, entre ellos Raymundo Velázquez quien era el Secretario Político en esa región, fueron asesinados en Guerrero por oponerse a la presencia de mineras canadienses, o el camarada Enrique López, miembro de nuestro Comité Central, actualmente desaparecido en Tamaulipas; además de varios presos, así como camaradas sujetos a procesos judiciales. Queremos aclarar que consideramos que es la consecuencia de tener una posición especifica en la lucha de clases, es decir de luchar por la Revolución, que sólo aquellos que no hacen nada están al margen de la posibilidad de sufrir golpes.

Es verdad que el centro imperialista norteamericano tiene grandes intereses, y que fue quien promovió desde finales de los 70 las operaciones del narco en México, en concierto con grupos colombianos para financiar la lucha contra la insurgencia en Nicaragua y otros países de Centro América, ello no es un secreto, más también hay que subrayar la presencia de capitales chinos, apropiados del importante puerto de Lázaro Cárdenas Michoacán, donde es conocido que intercambian el acero por químicos necesarios para procesar la materia prima en droga.

Queremos detenernos en ésta cuestión que es teórica y práctica: en México, y podríamos asegurar que en casi toda América Latina se identifica al imperialismo con el imperialismo norteamericano, lo que genera graves problemas estratégicos y errores políticos constantes. En el PCM tenemos la evaluación de que el imperialismo es la fase actual del capitalismo y que se caracteriza por ser un capitalismo de los monopolios, ello significa que para nosotros el imperialismo no es solo algo exterior, sino interior. Se habla del imperialismo norteamericano y se olvida el combate al centro imperialista de la UE, o al acuerdo interimperialista que articulan Rusia y China, y se llega a ver con simpatía otros acuerdos interestatales entre economías capitalistas, como el MERCOSUR. Para nosotros la lucha antiiimperialista no es antinorteamericanismo, sino antimonopolismo, y pasa por confrontar a los monopolios de nuestros país y a cualquier centro imperialista, no hay imperialismo menos malo, todos significan explotación, rapiña, saqueo, guerra, muerte.

ICP: Hay millones de ciudadanos de México y descendientes de Mexicanos en Estados unidos, su inmensa mayoría es parte de la clase trabajadora del dicho país. Estados Unidos nunca fue un ejemplo de integración y aceptación pero en los últimos años la xenofobia se aumenta de manera importante en los Estados Unidos, y los Mexicanos como grupo inmigrante más grande de Estados Unidos se encuentran bajo una represión fuerte. Que opinan de la presencia y el papel de los trabajadores Mexicanos en la lucha de la clase obrera en los EE.UU. y el carácter de clase de la xenofobia en EE.UU.?

PB: Hay cerca de 20 millones de trabajadores mexicanos o de origen mexicano en los EEUU, y aumentan día tras día, y año tras año; es nuestro deber contribuir a su conscientización y organización; durante el proceso de la Revolución democrático-burguesa del siglo anterior los trabajadores mexicanos en los EEUU fueron un bastión de la lucha antidictatorial que apoyaban política y financieramente a las fuerzas revolucionarias de nuestro país; el fenómeno migratorio se disparó con la Segunda Guerra Mundial, y según la necesidad de mano de obra, la frontera norteamericana y los mecanismos antiinmigrantes se flexibilizan o endurecen; cada cierto tiempo se recrudece la xenofobia, el racismo, no solo contra los trabajadores de origen mexicano, sino de todas las nacionalidades que por razones económicas arriesgan su vida para buscar un trabajo ahí.

Es un deber del PCM, en el que estamos incursionando, luchar por organizar a los trabajadores mexicanos para apoyar el proceso revolucionario en nuestro país y también para intervenir en la lucha de clases, por sus derechos y reivindicaciones junto a los trabajadores norteamericanos y de otras nacionalidades, que son explotados en los EEUU. Ello pasa por contar con estructura partidaria en las fronteras, con lo que vamos avanzando, y por empezar a tener células del PCM entre los trabajadores mexicanos en los EEUU.

Es claro que el carácter de clase del racismo es uno de los pilares ideológicos de la dominación imperialista, que ataca a todos los trabajadores.

ICP:Donald Trump ya es oficialmente el candidato republicano para las elecciones presidenciales, se le conoce por su retórica anti-inmigración, anti-obrero y muy claramente racista, hacia los Mexicanos en particular. Que es lo que espera a los trabajadores Mexicanos en EE.UU. si sale electo Donald Trump y la misma pregunta también para la clase obrera nativa en Mexico? 

PB: Gane la señora Clinton, o gane Trump, pierden los trabajadores norteamericanos y los de otras nacionalidades que conforman la mano de obra inmigrante. Trump parece un espantajo que está destinado a expresar: “vote por el mal menor, vote por los demócratas”; lo que consideramos una posición muy peligrosa; demócratas o republicanos, los partidos burgueses de los EEUU practican una política funcional al imperialismo. Ya vimos derrumbarse el mito de que era un sistema solo para blancos, y la administración de Obama resultó tan guerrerista, tan agresiva, que no tiene nada que envidiar a su predecesor Bush; estamos seguros que veremos derrumbarse el mito de que con una mujer al frente de EEUU al mundo le iría mejor: ilusiones, puras ilusiones.

Ni la Clinton, ni Trump, y lamentamos la equivocada política del PC de los EEUU, que navega con bandera oportunista de elegir el mal menor. Cualquiera que gane será un enemigo jurado de los trabajadores de EEUU y de los pueblos del Mundo.

ICP: La violencia y la represión se aumenta, pero también vemos que la resistencia de las fuerzas progresistas y de los comunistas también crecen en números y en fuerza en México y hay una potencial revolucionaria en la realidad Mexicana, y se hace notar. Cuáles son los retos, las oportunidades y el potencial de la política revolucionaria en México?

PB: Así es, la lucha de clases se intensifica, y el conflicto socioclasista está presente, es evidente. El antagonismo capital/trabajo marca los ritmos, sobre todo con las llamadas reformas estructurales que aplicó el Estado mexicanos, consistentes en medidas para desvalorizar el trabajo y buscar la estabilidad del sistema en medio de la crisis económica.

Nosotros consideramos maduras las condiciones para un proceso revolucionario, que según nuestras apreciaciones tendrá una naturaleza anticapitalista, antimonopolista y por el socialismo-comunismo. Consideramos que un gran obstáculo es por el momento el desencuentro entre las bases objetivas, los límites del capitalismo y las condiciones subjetivas que se encuentran de momento en retraso; por ello desde el V Congreso del PCM estamos trabajando por resolver esta cuestión con dos direcciones: construir un fuerte movimiento obrero y sindical clasista y el propio desarrollo partidario en las principales zonas estratégicas de la economía.

Estamos conscientes de que sin un partido comunista fuerte ningún proceso revolucionario tendrá posibilidades de triunfar.

Hay otras fuerzas revolucionarias o anticapitalistas en México, pero ninguna pone en el centro de su actividad en el proletariado; en el PCM insistimos en que será la clase obrera el epicentro de la transformación revolucionaria, esa es nuestra ventaja.

Unas palabras sobre un ingrediente necesario de los procesos revolucionarios: la unidad. Nosotros no la vemos como la simple suma de organizaciones, sino como unidad de clase, para ello trabajamos, luchando cada día en cada centro de trabajo.

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